Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Palabras de Batalla

Martes, 30 de mayo de 2006

Para Harvain

No hay más que hablar, los sentimientos hablan por si mismos cuando me expongo de este modo frente a ti, como siempre y a tantos años sin ti en el espejo de tu ausencia, y es así como de nuevo te extraño y doy gracias a esta maldición que me dio la dicha de ser tu compañera, amando a mi eterno verdugo, matando quizá con ello la huella de humanidad que quedaba para mi redención.

Hoy por hoy, rodeada de todo aquello que me gusta ser, acompañada de tus más queridos amigos y sin la menor queja de mi naturaleza es como la ambición me hace perecer ante la oportunidad de reencontrarte, traicionando quizá con esto “la unión y la eterna mascarada” a la que formo parte por convenientes razones. Ser quien soy me ha dado la oportunidad de alimentarme de ese arte que tanto amo de un modo que cualquier mortal envidiaría, así como también he tomado diversos beneficios para mi y ciertos privilegiados míos, aún cuando he tenido que tomar parte del alma de quien no me pertenece; pecados que debo confesar me pesan.

Sin embargo a través de mi búsqueda he dado con dos grandes puertas, la primera, seguramente ya conocida por ti y por nuestros amigos; un tipo de redención, que sin doble oportunidad podría alcanzarse dejando de lado un poco de la maldición de “nuestro padre” Caín, el cual llega después de un gran proceso de preparación y convicción que me llevaría más cerca de ti y a la vez tan lejos, sin embargo no estoy preparada para recorrer ese camino, pues no me arrepiento de todo, gracias al don oscuro te conocí… y la otra puerta; una mujer poderosa cual hechicera y antigua, quizá más que tú, de luz blanca y sendero preescrito, una mujer que quizá nunca me voltearía a ver de no ser por su contraparte que comparte el sendero que ambos, que se ha intentado guardar para no corromperse más y limitar a la Bestia hasta casi matarlo en ella; sí ella si está en busca de esa redención de la que no soy merecedora, ambas con descendencia que bien ha estado en mis manos de algún modo y que he procurado protección a cambio de su ayuda y su alianza. Logrando con ello que el fuego del sol me queme por dentro para soportar un día de luz, una semana sin sangre y un mes a la vista del mundo sin ser detectada.

Y es así como a partir de este momento con gran temor y con la posibilidad de una despedida definitiva, te reitero que nunca dejé de amarte y procurar el bienestar de tu descendencia que amo como a mi familia, Erzebeth, la última de tus “hijas” que he conocido, una hermosa y talentosa niña en cuyo destino se atravesó quien creí muerta, pero que juro, dejara de existir, Aurora.

No reniego de quien soy, ni traicionaré mi actual naturaleza y destino, pero sé q te encontraré…

Tuya,
Stephanie Gloucest

Por: R. de la Vega | Stephanie | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009