Quien me conoce lo entenderá y quien lo entienda me conocerá.
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Miércoles, 29 de marzo de 2006
Isabel:
Quizá sientas que es una tontería hablar de “otro de mis viajes”, creeme esto va más allá, es la única razón por la cual me cuesta tanto ser, como tu dices, “la misma”, en principio… es un alivio estar con Bellporto, pues aunque la propuesta de Raphael sea más prometedora yo tengo una oportunidad, ja! Y sólo donde no te conozco no te amo abiertamente, es por eso que te tengo que decir todo lo que he vivido… a ti, mi Isabelle, no podría mentirte.
No se por donde empezar, sin que mis palabras sean morbosas, pues en mi mente el día en que todo inició es tan abrupto que las ideas de inicio son: Mauricio está muerto y la versión de asalto oficial es poco creible, tu y yo llevamos saliendo cerca de un mes en el cual, a pesar de las ganas no me he ido a vivir contigo, pero te voy a visitar frecuentemente a Francia (hasta cierto modo comprendes mi relación con Raphael). El día en que llegué a Alemania para tocar junto al Kronos Quartet y me hospedé, debí sospechar que algo andaba mal cuando en mi propia habitación había un doberman, ¿Qué clase de lugar tiene un perro en las habitaciones vacías? En fin, después de ese incidente, en la noche, pues me dispuse a relajarme, tomando unas copas y fumando, de repente entra a mi habitación el doberman (tocó la puerta antes!!!) y se transfiguró en un hombre, aún con colmillos que amenazaba con matarme, cuando me levantó del suelo intenté defenderme de mi “viaje” sin éxito, de pronto entra una chica rusa matando al hombre (o mejor dicho, vampiro), me saca de la habitación y en el pasillo hay otro hombre ruso enorme, luchando contra algo así como mariposas negras enormes que le queman la piel, otros vampiros, y de repente desaparezco del lugar y me encuentro montada en una moto donde la chica esta conduciendo hacia una especie de bodega, en el camino habla con un tal Antonio, y yo intento comunicarme con Raphael pero me quita el teléfono y me lleva a este lugar, donde soy encerrada en una habitación, después de un rato entra otro de aspecto mas “galante” de aspecto inglés llamado Devon me dice que fui atacada y que ellos son cazadores de vampiros, que debo moderar mis comportamientos debido a que llamo mucho la atención de los vampiros por esto, me habló de que tanto tu como Raphael ya habían estado en esta situación pero que al día siguiente lo ubicaban como una noche de copas, mientras tanto me le insinué, debo admitirlo, y el simplemente tomó mi ropa y salió de la habitación para regresar después de un momento apuntándome con un arma, se la quité y le disparé en defensa propia, pero la bala le atravesó sin dañarlo en lo mas mínimo, él se acerca más y me besa, tuvimos sexo y de nuevo me apunta en la cabeza disparándome. Lo siguiente que recuerdo es encontrarme atada de manos y pies abierta de piernas y desnudas en otra bodega cerca de un puerto, es así como en mi desconcierto veo a Devon de nuevo diciéndome que tendré lo que tanto pido, no hay salidas y él vestía de túnica negra con un gran medallón con un dragón, lo siguiente que recuerdo después de darme a elegir si quería la boca tapada o me gustaba gritar, fue a una multitud de gente ultrajándome, quemándome, golpeándome, mordiéndome, insultándome, violándome una y otra vez, al final de nuevo Devon soltando mis cuerdas y diciéndome que si me volvía a encontrar me iría del mismo modo y que no intentara hablar, pues tu pagarías las consecuencias y te mataría. Salí como pude casi a rastras y me tapé con una lona, me dirigí hacia la carretera y antes de llegar un auto se para cerca de mi y sale Devon de ahí se me acerca y en un arranque de miedo corrí hacia su coche y lo atropellé, pero sólo se paró el coche, el cayó al suelo sin algún daño y se dirigió al coche y de nuevo me golpeó y volvió a tomarme, me dijo “ya sabes que te ocurrirá si volvemos a encontrarnos”, herida y casi sin poder moverme una señora se detuvo con su camioneta me llevó al hospital y me prestó su teléfono para comunicarme con Raphael, el cual ya me esperaba para el desayuno que tendríamos a las 11am no me había percatado de el tiempo que había pasado, la señora me dio ropa y llegamos al hospital donde fui atendida por una doctora muy joven llamada Natalie, la cual llevo mi caso de modo muy dedicado, se encargó de bañarme, de atenderme, de hablar conmigo y después, debido a que no hablaría con la policía y para no arriesgar a nadie más me llevó a su casa para terminar de recuperarme, Raphael estuvo al pendiente de mi, nunca lo había visto llorar, supongo que mi estado era deplorable, a decir verdad no lo quiero ni recordar. Natalie me cuidó como una amiga, me habló de ella y pasamos tres días en su casa conviviendo como amigas, nunca aceptó pago de nadie, y no reparaba en gastos conmigo, al tercer día un sacerdote se paró frente a la casa, debido a que su camioneta se descompuso, pidió un teléfono y entró a la casa en lo que esperaba que pasaran por él, mientras tanto Natalie se duchaba, y al ir por un poco de agua a la cocina me pareció ver unas sombras, espantada me dirigí con Natalie y tomé un cuchillo, ya en su habitación, ambas escuchamos como el padre Antonio fue atacado y minutos después llevado con nosotras a la misma habitación por otro vampiro, mi terror fue tal que al ver que nos atacaba le aventé el cuchillo dándole en el cuello, le tomé el arma y le disparé matándolo con eso, su cuerpo se esfumó, salimos huyendo y el padre dijo que podríamos quedarnos en casa de un amigo suyo esa noche en el camino fuimos de nueva cuenta atacados, Natalie me subió a la barda de una casa y ella estuvo conmigo Antonio fue herido mientras los dos rusos que creí mis secuestradores llegaron a atacar a los vampiros, mientras tanto yo aventé unas tijeras de jardinería a uno de ellos las cuales en el aire cambiaron de dirección y se me enterraron en el hombro, lo siguiente que recuerdo es a la chica rusa sacándome las tijeras y dándome a beber un líquido de color azul el cual me alivió, cerró la herida y borró huella de el incidente pasado, Natalie les advirtió al ver mi cara de desconcierto que se fueran porque la policía venía en camino y se fueron. Al llegar a la casa de su amigo, me pregunto por lo sucedido y le secuestro del que había hablado, le dije más con temor a las consecuencias y de que de algún modo este tal Devon se enterara, pero en su lugar Antonio me habló de los vampiros y los cazadores de vampiros, de nueva cuenta, nos tomó de las manos y nos transportó al hospital donde Devon, recostado en una cama se encontraba en coma, nos habló de que un vampiro muy poderoso tomó su mente, en un momento de debilidad pues él había negociado antes con él a favor de los cazadores y lo conocía, por tanto. Me dijo que habían estado custodiándome por que era blanco de vampiros por lo que me había dicho Devon con anterioridad y por otras cosas sobre mi que más adelante sabría, que bien podría ayudarles haciendo lo que sé hacer pero con la conciencia de cazador, de lo que había vivido y de este modo no sólo les ayudo a ellos, sino también podría protegerte, proteger a Raphael y a Natalie, aunque posiblemente también a ella le pedirían su cooperación, y como segunda opción estaba el desentenderme de todo y complicar las cosas pues volvería a ser buscada y no sólo yo… Evidentemente acepté, tomé un líquido de color ámbar que me dio una percepción y habilidades que van más allá de lo que siquiera imaginé, al igual que Natalie y nos llevaron de ese lugar volando mientras volábamos todo en nuestro derredor se detuvo y sólo la chica rusa, Catrina y yo seguíamos en movimiento, el cielo se rasgó y de entre las nubes salió una mujer oriental rubia y nos hablo de otros planos y de que Antonio necesitaba nuestra ayuda en este otro lugar, nos contó de lo que sucedía en ese plano y bueno, ese será motivo de otro largo escrito o plática por que es muy complejo aún para mi poderlo expresar, nos llevó a otro lugar, una casa dentro de un bosque en Milán, antes de poder tocar la puerta, sentimos como si nos volviéramos tan pequeñas que pudiesen guardarnos en “un bolso” y momentos después estábamos entrando a un café en Brecia, uniéndonos a un grupo de cazadores que no tenían la menor idea de quienes éramos ni quien nos había enviado… Es así como conocí a quienes, en parte compartirán de aquí en adelante mis recuerdos, y otros que a su modo siguen entrelazándose en las mismas vidas.
Tú tenías unos negocios con unos chicos, amigos de una de las cazadoras, Renné y aparentemente tenían algo más, él se llamaba Fran y además, déjame decirte que cantas precioso, pues cantaste junto a su grupo. Nos despedimos y fuimos a la Real Pontificia donde una chica llamada Judith que tenía en su poder unas llaves, nos introdujo. Ahí al parecer se terminó de romper una especie de “muro interdimensional” que provocó el caos, pues quedamos encerrados todos los que legamos hasta ese punto las llaves abrieron puertas que nos llevaron a unas tumbas, yo diría que las tumbas de los arcángeles, y fue entonces cuando pasamos tres días en una prisión de incertidumbre, tensión e inmensa tristeza, lo sabíamos, el mundo estaba por terminar para como lo conocíamos, otro chico, Ian, se transifuró ante nuestros ojos, convirtiéndose en un “ángel negro” y se fue…
Pasados esos tres días, el pudimos salir de ahí, el olor a quemado, a muerte era atosigante, al salir… solo escombros, la desolación era apabullante, algunos de nosostros lloraban, otros, en su incredulidad corrían en búsqueda de gente, la fe abandonaba a Judith, o mejor dicho, la desesperanza llegaba a muchos de nosotros, el cuerpo de Ian se encontraba tirado y hundido en la tierra, imposible de levantar. Fue entonces cuando una nube que enverdecía el paso conocido de una “mujer” nos iluminó tan desolado panorama, Mina regresó, y venía jalando a rastras a Devon, ella, cansada fue y se quedó dormida en el regazo de Camila…
El cielo se abrió y Emmanuel, lleno de luz y poder nos redirigió a reconstruir y reconstruirnos, hablándonos de algunos de nuestros errores y de lo que nos esperaba…Ian y Devon, que parecían a punto de morir, se levantaron y fue entonces como uno a uno desaparecíamos, tan pronto nos despedíamos, para así despertar aquí, en una vida no muy distinta en mucho de la otra, pero en gran parte desconocida.
Por mi parte recuerdo que tu me despertabas e íbamos a bordo de un avión, rumbo a alguna presentación, junto con Bellporto, lo siguiente en mi memoria presente fue el arreglo en mi camerino media hora antes de una presentación organizada por Rafael, tú entrando diciéndome que un chico estuvo muy insistente en pedirme mi autógrafo, no lo conoces y quizá él a mi tampoco, mas que como la violinista… él. Andrik. A su salida Rafael entró un tanto preocupado, con un periódico en la mano diciéndome que era él el que al parecer provocó tanto revuelo (un niño que vuela y que incendia a capricho cuadras enteras), le respondí que sí, que no había ningún problema realmente, comencé a practicar antes de la presentación y Rafael salió, no supe más. Hasta que me encontré sola, sucia y con solo una maleta en el aeropuerto de la ciudad de México; mientras cobraba consciencia Renne y su novio Vicco me contactaron, los tres viajábamos hacia Milán, un día después, cuando mis “ideas se tornaron un poco más claras y supe de mi… ahí” y que no estaba “sola” te llamé… lo supe, en ti siempre puedo confiar.
He hablado de los hechos, pues bien sabes que en todo siempre incluyo mi sentir y he querido ser lo más objetiva posible para darte a conocer los hechos que me han traído aquí, sin saber de mi, por extraño que parezca. Y bueno, ya es suficiente las complicaciones que sé, se avecinan para ambas como para hablarte en este momento de todas las emociones que no he tenido tiempo de liberar, sé que has de entenderme mejor que nadie por lo que paso o puedo pasar… tu bien lo has dicho, son dos años…para mí, son mas vidas… y te agradezco por estar ahí.
Jael Bellmonte
Por: R. de la Vega | Jael | Comentarios (0) | Referencias (0)