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Jueves, 09 de febrero de 2006
“La vida no debería de terminar, ni siquiera para los que lo merecen. Aquellos que la merecen y no mueren, pagan su penitencia en vida (vampiros), y la penitencia es rodear su mundo de muerte con más muerte.”
Iván 
Me resulta categóricamente indecible a estas fechas que este párrafo de mi entrevista con Iván exista, sus palabras, esa exactitud casi profética, lo que hemos vivido, lo que no haremos en este plano y lo que seguramente pasará o necesariamente dejará de pasar, es tan sutil y fulminante como la muerte misma…
Es hablar de un fin vampírico que va más allá de la muerte de el primero, la esencia de un pecado no muere con el padre y su descendencia es 7 veces peor que el primero, así los hijos de los hijos, más los venideros descendientes de una maldición podrán ser devastados si su fuente es exterminada, sin embargo cabe la posibilidad de que siendo corrompida, ésta deje un tanto de su “luz/obscuridad” para formar parte de la aún mas corrupta “alma” del hijo que intenta matar a su padre. Ladrón que roba a ladrón…es mentira que tenga mil años de perdón, pues el mal sigue siendo el mismo y el error simplemente se acontece sobre un errado. Ahora, la conciencia del segundo, acerca del crimen y sobre quién se produjo, conlleva en si una doble intención, alevosía e inherente malicia que va más allá. El hermano que mata a su hermano por envidia; el padre que traiciona al padre por poder, con el conocimiento de que el padre tiene ya una desventaja…
No hablo de condenas, hablo de consecuencias y actos que pueden salvar la línea de sangre aún después de la muerte, “la vida no debería terminar, ni siquiera para aquellos que lo merecen”… “rodear su mundo de muerte con más muerte” ¿siguiendo vivos, ante su infinitamente cantada existencia?
El destino y lo que se vivió, juega un papel importante en la reincidencia de los actos futuros y de las mismas circunstancias, sin embargo en cuanto el círculo vuelve a girar las cosas pueden cambiar y subir en una espiral para evolucionar o retroceder… siendo lo último lo mas tonto, pues se busca el crecimiento, pero para el crecimiento deben existir obstáculos “similares” y a su vez cada vez más duros… no me extrañaría que muriendo Caín, otro tome su lugar… pero llegando el punto extremo, donde la evolución y/o el retroceso sea tanto, hay que ser prudentes y dar paso a lo divino, sus designios siempre estarán a libre albedrío de las creaciones del Todopoderoso, pero su camino siempre será prefijado por lo que al final de los tiempos tiene que ocurrir.
Si son siete veces el incremento del riesgo, señales, “actores-reactores”; 40 días, semanas, meses o años ocurrirán antes de un vislumbre de conclusión; seis desgracias, enemigos o elementos, quizá; tres el número divino de su contraparte… existiendo en todo el punto de la balanza, guía hacia el bien absoluto o el mal… pero ante todo la fe irrevocable, que antepone el llamado y muy trillado, término del amor, tan sublimemente peligroso, pues es poder o destrucción total, puede encausarse o jamás dirigirse, creador de todo o pie de página a lo más incomprensible y vil.
La historia existe en todo lo que nos rodea, lo que los ojos ven se limita al “constante pasado” mientras se mantiene el vislumbre del presente, y una vaga idea del futuro nos llega a la mente, pero no deja esto de ser una limitante, todo lo existente tiene o formó parte de alguna vivencia o historia; que en algún punto tiende a repetirse. Las emociones quedan impregnadas en los lugares, las cosas… donde se sintieron, hablan brujos de materiales vivos y muertos, pero todo tiene parte de la emoción y por tanto de la misma historia, los mismos árboles recorren por su vitae sus propias experiencias emitiendo emociones o comunicando las que fueron espectadores, al igual que la magia que hemos denominado como tal, que no es más que el manejo de la energía emitido a través de alguna emoción para bien o para mal, dependiendo el fin al que se sirva. Mientras que la muerte sigue contemplando el papel de transición el juego con ella que va en contra de los designios del Todopoderoso, siendo bajo su nombre permitido un método necesario siempre y cuando no se corrompa el ánima, pues sigue siendo “magia”, la cual hemos traducido en energía y manejo de las emociones, coexistiendo con el común de riesgo y emotividad. Para nuestros fines con base y tronco al sentimiento supremo, que bien encausado estabiliza.
“La muerte es necesaria, no por que la vida deba terminar, sino por que la vida continúa aún después de ella, la muerte es una transición a lo que la misión personal contemple, si bien se ha de conservar cierta humanidad, sigue siempre un fin o un deseo cumplido por derecho o ganancia”
Judith de Leija
Por: R. de la Vega | Judith | Comentarios (0) | Referencias (0)